La primera experiencia con chicas de mi vida fue el verano de 1986. Hasta ese momento reconozco que no me había interesado casi nada por ellas, yo era un adolescente retraído e imaginativo que gustaba de la introspección y bastante retrasado en el tema del despertar sexual comparado con los de mi quinta, vamos, que aun no me mataba a pajas como es de esperar en un mozo larguirucho y desgarbado como era yo por aquel entonces.

Me habían propuesto ir a la playa con la pandilla de amigos, casi todos vecinos, de mis primos donde he de reconocer que me lo pase de fabula, no solía salir en pandilla y aquella jornada fue una maravilla. Hice buenas migas con una vecina de mis primos a la conocía de vista desde que eramos pequeños, y me pase todo el día jugando con ella, haciendo ahogadillas, haciendo guerras en el agua, subiéndola sobre mis hombros, era simpática y divertida.

Hablamos de mil cosas, yo hablaba y hablaba de mis fantasías, mis anhelos y ella escuchaba embelesada con una media sonrisa. Nunca había tenido una amiga y era muy agradable.

Volvimos de la playa y mis primos propusieron ir a su casa a comer, me apetecía no acabar aquel día tan divertido así que me pareció un plan genial.

Entre risas y juegos cocinamos en una freidora inmunda unas croquetas grasientas y requemadas, las cuales solo tenian un pase por, primero el hambre que teniamos de toda una mañana de juegos y carreras y segundo, porque mis tios tenian un bar, lo que hacía que en su casa hubieran siempre buenas cantidades de Mirindas de naranja que eran mi perdición, acompañe las hediondas croquetas con cuatro de aquellas botellas no muy frescas pero que para mi, eran el cielo. Acabados de comer empezamos un juego, el cual no recuerdo muy bien cual era su propósito en el que nos metíamos en la habitación de mis primos y apagamos la luz.

Los pisos de mi barriada, donde vivíamos tanto yo como mis primos, son los típicos pisos de los barrios del tardío franquismo, pisos de tres habitaciones de 60m² en los que vivían mis tíos y sus 5 hijos, dos chicas y tres chicos. La minúscula habitación donde dormían mis tres primos, de 18, 16 y 14 años era un zulo donde se encajonaban una litera con dos camas, una cama nido, una pequeña mesa de estudio debajo de una montaña ingente de ropa limpia y sucia mezclada y el olor de tres adolescentes, a eso sumale que cerrábamos la ventana a cal y canto para conseguir la oscuridad que buscaban, en un juego que yo no entendía muy bien pero que, me daba la impresión que los demás jugaban a menudo.

En un momento dado, por el avatar del juego aunque creo que provocado por la vecina de mis primos, acabe en el rincón de la litera de abajo, tumbado bocarriba con la vecina sobre mi. La oscuridad era total, pero estábamos tan cerca el uno del otro que la luz no era necesaria, note su pecho bajo la camiseta pegado a mi, note sus caderas apretándose contra mi entrepierna, note sus manos acariciandome, note su aliento en mi cara…. Dude un segundo y me lance, le bese tímidamente en la comisura de los labios, fue un beso húmedo, caliente, senti el sabor del mar aun sobre su piel,me gusto, repetí el beso esta vez en la boca, y entonces ella me devolvió el beso, sus labios rozaban los míos, estaba en el cielo, los pies se alejaban de mí, estaba flotando, y entonces ella metió su lengua dentro de mi boca, de golpe, hasta el fondo, una lengua mojada, blanda y caliente que violo mi boca hasta dejarme sin respiración, eso, sumado al axfisiante calor de la estancia, al nauseabundo olor a pies de la habitación, a la excitada muchacha apretando su cadera sobre mi estómago,hizo que las croquetas y sobre todo al litro y medio de dulzona y calentorra mirinda salieran disparados de mi boca como un torrente cuando ella aún estaba acoplada a mi, ella chillo, su amiga chillo, mis primos chillaban, y yo los regaba a todos en la más absoluta oscuridad, la vecina se cayó de la cama golpeándose la nariz que empezó a sangrar copiosamente, mi primo se dio un fuerte golpe contra la pared en aquel infierno en el que se convirtió la habitación, por fin, después de lo que pareció una eternidad, alguien atinó a encender la luz, lo la garganta ardiendo por la bilis y con los ojos llorosos vislumbre a mis dos primos chorreando de vómito, las camas,la montaña de ropa, las paredes pérdidas de porquería y en un rincón, la amiga de la vecina intentaba consolarla mientras su nariz sangraba copiosamente…. Nos miramos perplejos durante unos segundos y sin mediar palabra salí corriendo de aquella habitación y aquella casa, sin dar explicaciones, corrí hasta mi casa y tardé un buen tiempo en volver a casa de mis tíos.

Veinticinco años después me cruzo a veces con la vecina de mis primos, su hijo va al colegio de mi hija. A veces me siento tentado a explicarle que, no volví a probar una mirinda en mi vida…

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Publicado por Susurrador

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